Aguilar en general 

Aguilar del Alfambra

Situado en la Sierra del Pobo, al abrigo del “Cerro” y resguardado del
Cierzo, Aguilar es conocido como el “Solanar de la Sierra”.


Su fuente recibe al viajero con agua transparente y abundante que mana con fuerza de sus dos caños. Y junto a ésta el abrevadero y el lavadero.




Por sus calles tranquilas y de ambiente sosegado llegamos a la plaza del Ayuntamiento, con una bella escultura en forja de José Gonzalvo que representa el águila imperial, símbolo de Aguilar.




Un poco más arriba encontramos la Iglesia, de mampostería, terminada en el siglo XVIII y dedicada a su patrón San Pedro Apóstol. Su torre sirve de referencia para el resto de edificios. Destaca la Casa Señorial de los Muñoces, de arquitectura aragonesa y monumento emblemático de esta localidad.



Un pueblo donde descubrir tradición y leyenda, desconectar y pasar tardes inolvidables en el “Horno” que es el antiguo Horno de pan. Muy acogedor, que conserva su estructura tradicional y que actualmente su uso es como salón social.

El río Alfambra, discurre entre los campos de Aguilar flanqueado por chopos cabeceros centenarios a lo largo de todo su cauce, constituye un lugar idóneo para practicar senderismo y deportes de naturaleza.



Saliendo del pueblo, dirección a Jorcas, encontramos el Santo Cristo y seguidamente el Molino Nuevo y Santa Catalina. Por el otro lado, río abajo, llegamos al Remolinar, donde todavía perduran las ruinas del Molino Viejo. Un poco más adelante el río se encajona entre majestuosas paredes de piedra formando el bello Espacio Natural del Estrecho.

En lo alto la ermita de la Virgen de la Peña, muy querida y venerada, ofrece una magnífica vista del valle y de los pueblos vecinos.

En cuanto a vegetación destaca el chopo “cabecero”, que bordea todo el cauce del río, pinar y carrascas. También enebros, tomillos, gayubas, erizos y aligas, rosal silvestre, etc…





Además los aficionados a la ornitología pueden encontrar una gran variedad de especies de aves, tales como: Águila Real, halcón peregrino, ratonero, común, búho real y buitre leonado entre otros. Garzas reales, cigüeñas, grullas y codornices a su paso. Palomas torcaces, perdiz roja, ánade real, mirlos, verderones, cucos y un largo etc...

Entre los mamíferos: Cabras Hispánicas, jabalíes, zorros, tejones, erizos, liebres y conejos, etc…

Entre los anfibios y reptiles: sapo común y lagarto ocelado. Además de muy variados tipos de mariposas, libélulas y otros insectos interesantes para los amantes de la naturaleza.

Y como espectacular, nada mejor que como saben todos los de Aguilar, contemplar desde el “Cerro” el cielo estrellado o la lluvia de estrellas en una noche de verano.








Entidad: Lugar
Comarca: Teruel
Habitantes: 88
Altitud: 1.302 m
Distancia a la capital: 50,7 km


El río Alfambra, que tiene su cabecera en el norte de la Sierra de Gúdar, alcanza el término municipal de Aguilar donde da lugar a la depresión del Pobo-Cedrillas. Aquí, unido al barranco del Tollo, forma un valle amplio que aprovecha la presencia de arcillas y arenas cretácicas. En su extremo suroeste se encuentra el relieve de la Muela de Ababuj (1.468 m) que resalta con su escarpe de sedimentos terciarios.


Más allá del pueblo, el río inicia un profundo cañón atravesando en forma de cluse las calizas jurásicas del anticlinal de Aguilar, a partir de la ermita de la Virgen de la Peña.

En cuanto al paisaje vegetal, en su término se pueden diferenciar varias zonas: un sector centro y sureste, donde dominan los cultivos y se localiza un pequeño enclave de pino albar, y un segundo sector, que se extiende desde el centro del término hacia el noroeste, con un dominio del matorral mediterráneo en el que dominan las especies leñosas de escaso porte sobre las formaciones arbustivas y arbóreas.

Del castillo, situado a un kilómetro de la población, subsiste aún un amplio muro de sillarejo que protege el flanco accesible del promontorio. Entre sus ruinas es posible apreciar lo que fue una puerta.

El núcleo urbano de esta antigua aldea de la Comunidad de aldeas de Teruel se divide en dos por una vaguada, apiñándose el caserío en una ladera presidida por la iglesia de San Pedro, construida en torno a 1770, según consta en la puerta de ingreso.




La Iglesia de San Pedro se distribuye en tres naves cubiertas con bóvedas de medio cañón con lunetos. La torre, a los pies, en el lado de la epístola, es de dos cuerpos de mampostería con las esquinas reforzadas por sillares; el primero es de planta cuadrada mientras que el segundo es octogonal, con pilastras en sus ángulos. En ella se empotraron dos bajorrelieves pétreos, datables en el siglo XVI. De esta misma época guarda el banco de un retablo procedente de la ermita de Santa Catalina, con tablas que representan entre otros a Santa Catalina, San Pablo, San Pedro y un Eccehomo.

Del siglo XVIII es la ermita de Santa Celestina, situada junto a la iglesia. Su única nave se cubre con bóveda de arista alzada sobre restos de una anterior. En un costado se conserva la escala santa, decorada con cerámica de Teruel. Todo aquel que el Jueves Santo ascendiera de rodillas estas escalerillas ganaba las mismas indulgencias que visitando las cuatro basílicas de Roma. En la actualidad se muestra en estado ruinoso.

Por su parte, el ayuntamiento, del siglo XIX, sigue los modelos de los consistorios turolenses de épocas anteriores, con la lonja de dos arcos rebajados en el primer piso.

Dentro de la arquitectura civil destaca la casa Muñoz, un buen ejemplo de mansión aragonesa del XVIII. De planta cuadrada, el edificio se distribuye en tres pisos, además de ático, y está coronado por una linterna octogonal. En la fachada meridional se abre una portada con un arco conopial donde aparece inscrita la fecha de 1776. Cierra sus vanos con magníficas rejerías.


Existe además una interesante fuente realizada en buena sillería datada por una inscripción en 1818.

Fuera de la población, la ermita más antigua e interesante es la de Santa Catalina, obra del siglo XVI, cuya única nave se cubre con una bóveda de crucería estrellada. En la portada aparece una inscripción latina del XVIII que comenta las indulgencias otorgadas a esta ermita por Clemente XIV.

Junto a la carretera hacia Ababuj se encuentra la ermita del Santo Cristo, datable seguramente en el siglo XVIII. Responde al modelo típico de nave cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos. El atrio que precede al edificio se apoya sobre columnas de piedra y su techumbre de madera posee unos canes bellamente labrados.


La ermita de la Virgen de la Peña, que se sitúa a un kilómetro de la población, junto a los restos del castillo, es una sencilla edificación cuyo acceso se realiza mediante un arco de medio punto con grandes dovelas.


Las fiestas patronales en honor a San Pedro, San Isidro y la Virgen de la Peña tienen lugar el tercer fin de semana de agosto y son tradicionales las de San Antón y el Trance el 17 y 18 de enero.

Desde 1925 ya no se celebra el dance que se dedicaba a la patrona de la localidad, la Virgen de la Peña. Sin embargo, queda constancia de los personajes que intervenían: mayoral, rabadán, ángel y diablo, entre otros.

También existen noticias de los danzantes que bailaban, de la embajada de moros y cristianos y de los diálogos que se recitaban ante el público congregado.



Hoy continúa realizándose una romería a la ermita de la Virgen de la Peña, patrona de la localidad, el día de su festividad para pedir las lluvias necesarias. El tercer miércoles de octubre se acude a la ermita y se celebra misa cantando los gozos a la Virgen, que también se cantan en mayo y en las fiestas de agosto. El martes anterior se celebra una misa en el pueblo en honor de los santos Fausto, Constancio, Clemente y Benedicto, cuyas reliquias fueron traídas al pueblo desde Roma.