V. Blasco Ibañez 

Aguilar es importante por ser cuna de los antepasados del novelista don Vicente Blasco Ibáñez.


Al decir de un comentarista, tres casas notables posee Aguilar; la Iglesia, levantada en el alcor -colina-, de estilo barroco, del año 1770; la casa de los "Blasco" y la de los "Muñoz".

Aquí está la casa solariega de los Blasco, familia de la que brota en Valencia, en 1867, este "valenciano universal". Se halla situada en la Plaza de la Herrería, hoy de la Excma. Diputación.





Es antigua, y los materiales de construcción los propios de la época: piedra, barro, cal, yeso y madera. Posee un corral, en su parte delantera, y edificios complementarios con cuadra, majada, cochinera y pozo, señal evidente de pertenecer a familia labriega. En la planta baja se halla la entrada, cocina, recocina, bodega y amasador. Una escalera sencilla da acceso a la parte superior, ocupada por dos habitaciones -dormitorios-, un granero y cuarto trastero.

Sobre el dintel de la puerta existía una placa en mosáico de Manises, en la que se leía: "EN ESTA CASA NACIO GASPAR BLASCO PADRE DEL NOVELISTA VICENTE BLASCO IBAÑEZ"


Así mismo, en la citada Plaza de la Herrería había en la pared del Ayuntamiento otra placa con esta inscripción: "PLAZA DE BLASCO IBAÑEZ" Ambas desaparecieron, ignorándose cómo y cuándo. Su conservación hubiera servido como testimonio auténtico y monumento sencillo a los padres y al hijo novelista.







FAMILIA DE VICENTE BLASCO IBAÑEZ

En 1867, el día 29 de Enero, nació en la casa número 8 de la calle de la jabonería Nueva, un varón que bautizaban en la Iglesia de los Santos Juanes y al que ponen el nombre de Vicente. Los padres se llaman Gaspar y Ramona, ambos de Aragón.

D. Gaspar Blasco Teruel -carlista de abolengo- era de Aguilar del Alfambra, provincia de Teruel, hijo de D. Ramón y doña Emerenciana. La madre, doña Ramona Ibáñez Martínez, nacida en Calatayud, hija de D. Francisco Ibáñez y de doña Vicenta Martínez.

D. Gaspar Blasco, el padre fue el iniciador de la marcha a Valencia. El ir al "Reino" a trabajar era su obsesión constante. El "Reino de Valencia" siempre, en nuestros pueblos, ha tenido esa denominación. Valencia ha sido para los aragoneses la tierra de promisión.

Con frecuencia bajaba a la ciudad de los "Amantes", y esto era así por ser el más listo de los Blasco, y por tanto quien resolvía todos los asuntos familiares.

Contaba -decían- cosas raras, ciertas o inventadas, a la lumbre de la chimenea. Un día, dijo, de pronto: -Ya no aguanto más. Me voy al "Reino". Ya hace tiempo que sueño con Valencia. Tenía veintitantos años... un muchacho, pero veía una próspera y mágica Valencia. Todos tenemos derecho a soñar. Y del dicho pasó al hecho.

Allí quedó Aguilar, su hermano, familiares, vecinos y amigos, su casa, sus tierras, todo...