Construcción del siglo XVIII, de mampostería, con una nave cubierta con bóveda de arista y arco triunfal de medio punto
Parece construida en el siglo XVIII, sobre restos de otra anterior. También esta hermosa Ermita sufrió los horrores de la guerra.
La separa de la Iglesia una calle. No es muy amplia, pero su fábrica es una gran mole, con su hermoso alero, casi idéntico al de la Iglesia.

Su único altar guardaba, en una urna de caoba, el cuerpo incorrupto de la Santa. Cuando la Iglesia y Ermita fueron saqueadas y sus retablos e imágenes incendiados, unos hijos del pueblo enterraron dicha urna y la de San Gaudencio, en el Cementerio viejo. De esta forma, se salvaron del pasto de las llamas. Actualmente, la urna de la Santa está en la Iglesia porque Ermita ofrece aspecto ruinoso.
El Padre Eugenio Lora, blasón de esta serranía, trajo esta perla dorada, esta hermosa Celestina y fue colocada en la Ermita de su nombre entre setecientas doce hermosas reliquias, desapareciendo todas ellas.
En un costado se conserva la "Escala Santa", decorada con cerámica turolense. Según Rescripto, desaparecido también, visitando ésta y las restantes Ermitas, se lucraban las mismas indulgencias que visitando las cuatro Basílicas de Roma.
Por esta razón, el día de Jueves Santo se abría esta Ermita, y los hombres, mujeres y niños, con gran recogimiento y devoción subían, de rodillas, aquellas escalerillas estrechas rezando las preces prescritas para ganar las indulgencias concedidas.
Lástima que una Ermita tan privilegiada no se reconstruya para que los hijos de Aguilar volviesen a lucrar ese tesoro de indulgencias, y para que la urna de la Santa ocupase, de nuevo, ese altar que tantas generaciones admiraron y tantos beneficios materiales y espirituales ha derramado sobre nuestro querido pueblo de Aguilar.
También había varios cuadros artísticos, en relieve, de gran valor, los que unidos al riquísimo retablo renacentista, hacían que pareciese la ermita una tacita de plata. Pasarán generaciones y generaciones, y nuestras parroquias no tendrán los tesoros artístico-religiosos que tenían, porque, actualmente, valdrían millones y millones.
ROGATIVAS
La rogativa a la ermita de Santa Celestina tenía lugar el martes anterior a la Ascensión. La Santa Misa se celebraba en dicha ermita. A continuación se bendecían los términos.