La Iglesia de Aguilar está situada en lo alto del pueblo, en su centro.
Su construcción responde al siglo XVIII, de mampostería, con tres naves, cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos y arco triunfal de medio punto. Coro en alto. Su alero de ladrillo rojo y curvado responde a su magnitud. Mide 575 metros cuadrados.
Sobre la puerta de la Iglesia consta la fecha de 1770.
PRESBITERIO. Tiene un retablo pequeño del siglo XVI, con tablas que representan a Santa Catalina, San Pedro, San Pablo y e1 Ecce-Homo. Este pequeño retablo es un fragmento del artístico retablo existente en la ermita de Santa Catalina, que desapareció en la Contienda Civil.
TORRE. Está adosada en la parte del Coro, en el lado de la Epístola, y guardando línea con el Pórtico. Tiene tres cuerpos de mampostería y cantería, mostrando empotrados dos bajos relieves, al parecer del siglo XVI -uno alusivo a San Cristóbal-.
Los ventanales, con arcos de medio punto, sostenían tres sonoras campanas y un campanico. Sus nombres eran: María Cruz, Catalina, María y Perico.
Desaparecieron en la Contienda Civil, excepto una, y por cierto perdió su sonoridad al ser atravesada por varios balazos.
Este cuerpo acusa el paso de los años, ya que sus piezas han sufrido un enorme desgaste, motivado por las condiciones desfavorables del clima, propias de esta fría sierra.
En los años 1981-82 fue reparado el Capitel por estar totalmente desmoronado.
Nada nos dice la Tradición de las posibles reparaciones de la Iglesia, en el correr de los aros. Pero sí sabemos que a principios de siglo, concretamente en el año 1914, fue reparado el Coro. Posteriormente, en el aro 1926, lo fueron sus tejados.
Pero los años no pasan en balde y van dejando huella en todos los seres de la creación, sobre todo en los construidos por el hombre. Por eso la Iglesia, una vez más, amenazaba ruina y en los años 1963-65 fue reparada de nuevo, sufriendo una gran transformación. Los tejados quedaron totalmente nuevos, Y las gruesas vigas de madera fueron sustituidas por un moderno entretejido metálico que, aparte de restar peso, garantiza su conservación durante muchos años.
Se han reparado grandes lienzos de pared y algunos tramos de alero. Han quedado consolidadas las sacristías. Así mismo, la bóveda se ha hecho nueva en su totalidad. Una hermosa cancela de madera ocupa el sitio de la anterior. La Pila Bautismal, situada junto a la escalera del Coro, ha sido emplazada en la última capilla en el lado del Evangelio. Es hermosa y litúrgica. La mesa-altar ocupa el centro del presbiterio, para celebrar de cara al pueblo. Es de piedra artificial y sobre ella está un pequeño Sagrario. La baldosa antigua del pavimento ha dado paso a la de cemento en colores. La instalación eléctrica va empotrada en los muros y columnas. Las mesas de los altares, sin gusto ni arte, han desaparecido. En fin ha quedado una Iglesia, digna del Señor y del pueblo, ya que éste no regateo esfuerzo alguno ni sacrificio, en su reconstrucción.
La aportación personal prestada se calculó en trescientas mil pesetas.
La Junta Nacional de Reparación de Templos, a través de la Diocesana, ha invertido sobre un millón de pesetas.
Terminadas las obras, el Sr. Cura D. Isidoro Julve, Encargado de la Parroquia, de acuerdo con las Autoridades Eclesiásticas Diocesanas, fijaron la fecha de 29 de Agosto de 1965 para la bendición de la misma.